Ruta por Bretaña en coche
Si buscas un viaje mágico e inolvidable, estás en el lugar adecuado. La Bretaña francesa es un territorio lleno de mitos y leyendas que te enamorará y al que desearás volver. Seguir las huellas del mago Merlín, explorar los dominios del Rey Arturo, buscar Camelot o acercarse hasta el fin del mundo en el Finisterre francés son solo algunos de los atractivos que podrás disfrutar durante la ruta por Bretaña en coche.
- ✍ Mapa de la ruta por Bretaña en coche
- ✍ Viajar a la Bretaña francesa en coche: Duración de la ruta, itinerario y cómo llegar
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✍ Qué ver en Bretaña en una ruta en coche
- ➡️ Día 1: Camino de la Bretaña en coche
- ➡️ Día 2: Rennes, que ver en la capital de Bretaña
- ➡️ Día 3: Vitré - Castillo de Fougeres - Playas de Normandía
- ➡️ Día 4: Saint Michel - Cancale - Saint Suliac - Dinan
- ➡️ Día 5: Abadía de Beauport - Costa de Granito Rosa - Huelgoat
- ➡️ Día 6: Le Faou - Punta de Penhir - Locronan - Punta Du Raz - Quimper
- ➡️ Día 7: Concarneau - Quiberon - Carnac - Auray - Vannes
- ➡️ Día 8: Rochefort en Terre - Malestroit - Josselin - Paimpont
- ➡️ Fin de la ruta por Bretaña en coche: Día 9 y 10, Nantes y regreso a Zaragoza
- ✍ Planifica tu viaje a la Bretaña por libre
- ✍ Información práctica para viajar a la Bretaña francesa
✍ Mapa de la ruta por Bretaña en coche
Francia es un país ideal para realizar rutas en coche. Algunas de ellas, como la Ruta de los Castillos, la Ruta por los campos de lavanda de la Provenza o la Ruta por el Midi-Pyrénées, las trataremos en otra ocasión. Vamos a centrarnos en un road trip que recorre Bretaña, en el noroeste de Francia, limitando al norte con la región de Normandía. En el mapa de Bretaña están señalados los principales lugares de interés que ver durante la ruta en coche.
✍ Viajar a la Bretaña francesa en coche: Duración de la ruta, itinerario y cómo llegar
La región de Bretaña tiene una extensión de 34.030 km² y una población aproximada de 4,8 millones de habitantes. Es la región ubicada más al oeste de Francia y limita al norte con el Canal de la Mancha, al noroeste con Normandía, al sur con el Golfo de Vizcaya y los Países del Loira Orientales, y al oeste con el océano Atlántico.
La duración de la ruta por Bretaña en coche fue de 10 días, incluyendo el día de llegada y el de regreso. Hay que decir que fue un poco justo. Las distancias en coche son grandes, y no nos hubiera venido mal poder dedicar al menos dos o tres días más para ver los lugares con más tranquilidad. En 10 días hicimos más de 2.700 kilómetros y pasamos unas 30 horas conduciendo por las carreteras francesas.
➡️ Itinerario de la ruta por Bretaña
- Día 1: Día de llegada a Rennes y visita por el camino a La Rochelle
- Día 2: Rennes, capital de Bretaña
- Día 3: Vitré - Castillo de Fougeres - Playas de Normandía
- Día 4: Saint Michel - Cancale - Saint Suliac - Dinan
- Día 5: Abadía de Beauport - Costa de Granito Rosa - Bosque de Huelgoat
- Día 6: Le Faou - Punta de Penhir - Locronan - Punta Du Raz - Quimper
- Día 7: Concarneau - Quiberon - Carnac - Auray - Vannes
- Día 8: Rochefort en Terre - Malestroit - Josselin - Paimpont
- Día 9: Nantes
- Día 10: Regreso a Zaragoza
➡️ Cómo llegar a la Bretaña francesa
Mientras planificábamos la ruta por Bretaña en coche, nos planteamos dos opciones. La primera, volar hasta París y luego alquilar un vehículo; y la segunda, ir directamente desde Zaragoza en nuestro coche. Al final, tras analizar los pros y los contras, nos decantamos por la segunda opción, aunque esa decisión implicó bastantes kilómetros de carretera. Por ello, dejamos un día para ir y otro para volver.
Si preferís viajar en avión, los vuelos a París desde España son muy económicos. Con la compañía Ryanair se encuentran vuelos por 30 € ida y vuelta por persona. Para buscar las mejores ofertas siempre usamos el comparador de KAYAK.
Nota: Si viajas por libre te recomendamos una guía en papel de la Bretaña con mapa.
✍ Qué ver en Bretaña en una ruta en coche
El turismo en Bretaña ofrece actividades para todos los gustos. Si planeas visitar Bretaña, lo mejor es hacerlo con calma, sin prisas, disfrutando de todos sus recursos. Si dispones de menos de una semana, lo más adecuado sería centrarse en una sola zona: la costa de Bretaña o el interior. Es un viaje que podría prolongarse durante semanas, pero al final, el tiempo es limitado. Para ayudar a planificar vuestro viaje, os hemos preparado un pequeño resumen de cada jornada, indicando las principales paradas y los lugares que visitar.
Nota: Para hacer el Road Trip por Bretaña es necesario el coche. Nosotros siempre utilizamos el buscador de Discover Cars para encontrar las mejores ofertas.
➡️ Día 1: Camino de la Bretaña en coche
El primer día de la ruta por Bretaña en coche nos tocó madrugar porque nos esperaba una larga jornada de carretera hasta llegar a Rennes. Fueron casi 1.000 kilómetros, por lo que, para aprovechar el día, decidimos salir temprano y hacer una parada a medio camino para comer y conocer La Rochelle. Las dos primeras noches las pasamos en Rennes, en el hotel Le Paris Brest.
🔵 La Rochelle: Es un antiguo pueblo de pescadores que goza de una ubicación privilegiada en la fachada atlántica francesa. A escasos kilómetros se encuentra la Isla de Ré, unida por un impresionante puente de tres kilómetros. Cuenta con 77.000 habitantes. Llegamos sobre las 12 de la mañana y simplemente dimos un paseo por su casco histórico de calles empedradas, aprovechando para degustar las famosas ostras de La Rochelle.
Qué ver en La Rochelle
En La Rochelle, destacan las imponentes torres medievales que flanquean la entrada del puerto: la Torre de la Cadena y la Torre de San Nicolás, ambas ofreciendo vistas panorámicas impresionantes. Un poco más apartada está la Torre de la Linterna, la más alta con 70 metros, que originalmente fue un faro y luego una prisión medieval.
Más allá de las torres, el casco histórico de La Rochelle sorprende con sus palacios renacentistas y edificios construidos con una piedra característica. Al caminar por la Rue du Palais, se llega a la Catedral de San Luis y el Museo de Historia Natural. Otros puntos interesantes son el ayuntamiento, el Palacio de Justicia, el acuario, el búnker nazi y el Parque Charruyer.
Imprescindible en la Rochelle es visitar sus torres medievales y si te sobra tiempo dar un paseo en catamarán por la costa.

➡️ Día 2: Rennes, que ver en la capital de Bretaña
El segundo día del viaje lo dedicamos exclusivamente a conocer la ciudad de Rennes, la capital de Bretaña, que tiene aproximadamente 215.000 habitantes. Sus orígenes se remontan siglos atrás, cuando se fundó la ciudad de Condate, capital de la tribu gala de los Redones. Durante la Edad Media, jugó un papel importante al ser un puesto fronterizo entre el ducado de Bretaña y el reino de Francia. Actualmente es una ciudad universitaria con más de 60.000 estudiantes, que llenan sus calles de alegría y juventud. Apunta los siguientes lugares de Rennes para no perderte:
- La oficina de turismo que se encuentra en la rue Saint Malo nº 1.
- Las murallas y la Puerta Mordelaises.
- La Catedral de San Pedro.
- Plaza des Lices y su mercado.
- Basílica de San Salvador y la Plaza Cham Jacquet.
- Sus emblemáticas casas de entramado de madera.
- Convento de los Jacobinos y la Basílica de Notre Dame.
- El Palacio del Parlamento de Bretaña.
- Plaza del Ayuntamiento y la Ópera.
- Museo de Bellas Artes de Rennes.
Imprescindible durante la jornada en Rennes hacer una visita guiada por la ciudad.

➡️ Día 3: Vitré - Castillo de Fougeres - Playas de Normandía
El tercer día de la ruta por Bretaña en coche visitamos dos fortalezas que nos dejaron impresionados; el Castillo de Vitré y el Castillo de Fougeres. Además, como amantes de la historia, y en concreto de la Segunda Guerra Mundial, no pudimos evitar acercarnos hasta la región de Normandía para visitar algunos de sus lugares más emblemáticos. La noche la pasamos en el hotel Vert Monte Saint Michel.
🔵 Vitré: es una pequeña localidad medieval de Bretaña perfecta para explorar a pie y admirar su arquitectura tradicional. La primera impresión que ofrece es mágica, con calles empedradas como la Rue d’en Bas, flanqueadas por coloridas casas bretonas de entramado de madera.
Uno de los principales atractivos de Vitré es su impresionante castillo, ubicado en lo alto de una roca y dominando el valle del río Vilaine. Esta fortaleza medieval alberga el ayuntamiento. Se puede acceder a su patio interior de forma gratuita. Subir a las torres y entrar a las estancias tiene un coste de 6 €, aunque la verdad que la vista exterior, el patio y su entorno para nosotros fue suficiente. Desde el castillo, puedes pasear hasta la Capilla de Saint-Nicolas y la Iglesia de Notre-Dame, o explorar el animado mercado de la Plaza de la República, ideal para disfrutar de la auténtica vida local.

🔵 Fougeres: El Castillo de Fougeres, emblema de la ciudad, es una imponente fortaleza situada sobre una gran roca en el valle del río Nançon, y su historia está íntimamente ligada al desarrollo urbano de la región. Fundado en el siglo XI, fue un bastión clave en las guerras de la frontera de Bretaña. Los restos que se conservan hoy datan del siglo XV y lo convierten en la mayor fortaleza medieval de Europa, siendo fuente de inspiración para escritores como Víctor Hugo y Balzac. La visita a esta monumental fortificación tiene un coste de 8,5 € e incluye audioguía en castellano.
Este castillo supera realmente todo lo que se puede decir… No estoy seguro de que Fougères no sea el más bello de todos” Laurence de Arabia (1907)
🔵 Escapada a Normandía: Durante la breve incursión a Normandía visitamos el Cementerio Canadiense de Beny sur Mer, el Puerto de Arromanches, la Batería Longues sur Mer, la famosa playa de Omaha Beach y finalizamos en la Punta de Hoc antes de poner rumbo al Mont Saint Michel donde pasamos la noche.
➡️ Día 4: Saint Michel - Cancale - Saint Suliac - Dinan
El cuarto día de la ruta por Bretaña en coche cumplimos uno de nuestros sueños: visitar el Mont Saint Michel. Para comer, nos desplazamos a Cancale para degustar sus famosas ostras y, además, visitamos los pueblos medievales de Saint-Suliac y Dinan. La noche la pasamos en el hotel Duchesse Anne Dinan.
🔵 Mont Saint Michel: Es uno de los destinos más icónicos de Francia y un lugar imprescindible que ver en Bretaña. Es famoso tanto por su ubicación como por sus impresionantes mareas. Este conjunto arquitectónico, fundado en el siglo X por monjes benedictinos, ha jugado un papel importante en la historia de Francia, desde su defensa en la Guerra de los Cien Años hasta su posterior conversión en prisión durante la Revolución Francesa. La fortaleza, enclavada en lo alto del monte, ofrece vistas espectaculares, especialmente en días de pleamar, cuando el agua rodea completamente la isla.
El recorrido por la abadía permite explorar una mezcla de estilos arquitectónicos, desde el románico hasta el gótico. Los visitantes pueden admirar el claustro, el refectorio y la impresionante cripta, todos ellos ejemplos de la majestuosidad medieval. La visita a la abadía, cuya entrada cuesta 10 €, es recomendable adquirirla online para evitar largas filas. Aunque la masificación turística puede restar algo de encanto a la experiencia, especialmente en temporada alta, el Mont Saint Michel sigue siendo un lugar fascinante que merece la pena visitar, ya sea por su historia, su arquitectura o por las espectaculares vistas .

Nota: Desde la zona donde se encuentran los hoteles y restaurantes hasta el propio Saint Michel hay una carretera de 2 kilómetros. Nosotros realizamos el recorrido andando así pudimos disfrutar de las vistas del Mont Saint Michel según nos íbamos acercando. Pero para quien no quiera andar tanto hay disponibles autobuses lanzaderas de ida y vuelta. Salen aproximadamente cada 10 minutos y en 15 minutos llegan a la entrada del Mont Saint Michel.
Castillo de hadas erigido en el mar, sombra gris que se alza sobre el cielo brumoso” El ocaso teñía de rojo la inmensidad de los arenales, teñía de rojo la desmesurada bahía; tan solo la abadía escarpada que surgía al fondo, alejada de la tierra como un caserón fantástico, sorprendente como un palacio de ensueño, increíblemente extraña y hermosa, permanecía casi negra a la luz del sol poniente.» Guy de Maupassant.
🔵 Cancale: La visita al Mont Saint Michel terminó sobre la 1 de la tarde, así que decidimos desplazarnos hasta el pueblo de Cancale para comer y probar sus famosas ostras, ya que cuenta con uno de los mayores caladeros de ostras de Francia. Encontramos una tienda, Les Viviers de la Houle, con diferentes tipos y precios de ostras según su categoría. Encargamos tres docenas de ostras a 6 € cada una, compramos una botella de sidra y las disfrutamos tranquilamente en un banco a la sombra, con vistas al mar.
🔵 Saint Suliac: Continuamos hacia Saint-Malo, una histórica ciudad corsaria, pero la gran cantidad de coches y gente nos hizo dejar esa aventura para otra ocasión. En su lugar, avanzamos hasta el pequeño pueblo pesquero de Saint Suliac, en busca de más tranquilidad. Dimos un paseo de 30 minutos desde el casco histórico hasta el santuario, que cuenta con un mirador que ofrece unas vistas preciosas.
🔵 Dinan: Para terminar la jornada, nos desplazamos al pueblo medieval de Dinan, donde pasamos la noche. Con aproximadamente 11.000 habitantes, es uno de los pueblos más bonitos de Francia y uno de los lugares imprescindibles que ver en una ruta por Bretaña en coche. Nos gustó mucho, ya que es un lugar muy animado, con gente paseando por las calles de su casco histórico, en su mayoría peatonales, y con terrazas llenas de vida. No hay que perderse sus casas de entramado de madera, la Place de Bertrand du Guesclin, la Place des Merciers, la Iglesia de Saint-Malo, la Rue de L'École, donde se inicia una ruta por las murallas medievales, la calle Jerzual, la torre del reloj y el castillo.
➡️ Día 5: Abadía de Beauport - Costa de Granito Rosa - Huelgoat
El quinto día de la ruta por Bretaña en coche fue la jornada más larga de carretera. Desde Dinan, en el noreste de Bretaña, recorrimos toda la costa norte de la península hasta llegar a Huelgoat, ubicado en la entrada del Parque Natural Regional de Armórica, a pocos kilómetros del Finisterre francés. Durante el trayecto hicimos paradas en el Cabo Fréhel, en la Abadía de Beauport, en el Sillón de Talbert y en la Costa de Granito Rosa. La noche la pasamos en Les Terrasses Chambre d´Hotes.
🔵 Abadía de Beauport: construida a principios del siglo XIII, es un lugar lleno de historia y encanto. Ubicada en la desembocadura del arroyo Correc, a pocos metros del océano, fue un punto clave para los peregrinos que iniciaban su camino hacia Santiago. Aunque hoy solo se conservan las ruinas, la abadía ofrece un ambiente tranquilo y romántico, ideal para perderse entre sus rincones llenos de naturaleza y arquitectura. Su decadencia llegó durante la Revolución Francesa, pero su magia permanece intacta, haciendo que para muchos, incluso supere en encanto al Mont Saint Michel.
El recorrido por la abadía puede hacerse de manera libre o siguiendo un orden marcado, donde se pueden visitar la capilla, la cocina, el huerto y los jardines. Cada rincón ofrece una combinación única de ruinas y vegetación que sorprende al visitante. El precio de la entrada es de 6 €, y hay opciones reducidas. Además, el museo de la abadía, con información en francés e inglés, permite conocer más sobre la vida monástica y su historia. Sin duda, es un lugar imprescindible para quienes visitan la región de Bretaña.

🔵 Costa de Granito Rosa: situada entre Trebeurden y Perros-Guirec, es uno de los paisajes más impresionantes de Bretaña. Sus espectaculares formaciones rocosas de granito rosado, formadas hace más de 300 millones de años, se extienden a lo largo de 10 kilómetros. Ploumanac’h, su punto más emblemático, ofrece senderos que permiten disfrutar de la belleza del lugar sin dañar su delicado ecosistema. A pesar del mal tiempo durante nuestra visita, el paisaje nos impresionó, con rocas gigantescas y aguas cristalinas que reflejan toda la magia de esta costa única
🔵 Bosque de Huelgoat: para el final de la jornada dejamos el Bosque de Huelgoat, un lugar poco conocido pero mágico, lleno de mitos y leyendas. Este bosque de más de 1.100 hectáreas, compuesto por robles, hayas y pinos, está salpicado de enormes rocas graníticas, que parecen cobrar formas distintas según la imaginación de cada visitante. A pesar de que la lluvia nos acompañó durante el recorrido, nos aventuramos por sus senderos y descubrimos lugares como la gruta del Diablo, el charco de las hadas y el campo Artúrico, envueltos en una atmósfera brumosa que hizo la experiencia aún más especial. Sin duda, es uno de los destinos más únicos de Bretaña, ideal para perderse, desconectar y dejarse llevar por su magia."
➡️ Día 6: Le Faou - Punta de Penhir - Locronan - Punta Du Raz - Quimper
El viaje por Bretaña en coche continuó y llegó el turno de recorrer el finisterre francés. La primera parada fue en Pleyben para conocer su impresionante conjunto religioso. Después visitamos Le Faou, considerado uno de los pueblos más bellos de Francia, la Punta de Penhir con su impresionante búnker de la 2º Guerra Mundial , la playa de Pentrez, el pueblo de Locronan, otro de los más bonitos de Bretaña, la impresionante Punta Du Raz, el fin de la tierra para los franceses que tiene la denominación de "Gran Sitio Nacional de Francia" y la ciudad Quimper donde pasamos la noche en el Hotel Le Derby Quimper.
🔵 Le Faou: considerado uno de los pueblos más bellos de Francia, fue una parada rápida durante nuestra ruta por Bretaña en coche. Aunque el motivo inicial fue comprar pan y tomar un café, aprovechamos para recorrer su encantador casco histórico. La calle principal destaca por su arquitectura medieval bien conservada, con 23 casas de madera protegidas, junto a otras de fachadas de granito y tejados de pizarra. Aunque es un pueblo bonito y pintoresco, ideal para una breve parada en el camino.
🔵 Punta de Penhir: ubicada en la península de Crozon, fue una de las paradas que más nos sorprendió de la ruta por Bretaña en coche. Lo que esperábamos que fuera solo un paisaje natural resultó ser mucho más, ya que descubrimos el Museo Memorial de la Batalla del Atlántico justo antes de llegar. Exploramos un impresionante búnker de la Segunda Guerra Mundial mientras disfrutamos de las vistas panorámicas de playas y acantilados, que realmente nos dejaron sin palabras.
La Punta de Pen Hir es conocida por sus acantilados de 70 metros de altura y por las emblemáticas formaciones rocosas conocidas como Tas de Pois, que en el pasado estuvieron unidas al acantilado. A pesar del fuerte viento, pasear por este lugar fue una experiencia maravillosa. También destaca la Croix de Pen Hir, una enorme cruz que homenajea a los bretones que lucharon en la Segunda Guerra Mundial, haciendo de este lugar no solo un punto de interés natural, sino también histórico.

🔵 Locronan: pasada la 1 de la tarde llegamos a Locronan, un encantador pueblo que forma parte de la red de 'Pequeñas ciudades con carácter' y está considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia. Aunque accidentalmente nos colamos con el coche en una zona peatonal, pudimos aparcar sin coste en el parking a la entrada del pueblo. Desde allí, caminamos unos 500 metros hasta el centro.
El corazón de Locronan es la Grand Place, donde se encuentra la iglesia dedicada a San Ronan, el santo que cristianizó el asentamiento celta en el siglo XI. La plaza, con su pozo y las 14 casas de granito del siglo XVII, junto a las calles empedradas, crean un conjunto arquitectónico precioso. El pueblo mantiene su atmósfera de época medieval, sin cables ni antenas visibles, y ofrece tiendas que venden productos locales en un entorno muy cuidado.
Aunque el pueblo es pequeño y bonito, la afluencia de turistas le quitó un poco de encanto. Por ello, recomendamos visitarlo a primera o última hora del día, cuando se puede pasear por sus calles con más tranquilidad.

🔵 Punta Du Raz: es un lugar de gran misticismo y leyendas, temido por los navegantes desde tiempos antiguos y considerado por los franceses como el 'fin de la Tierra', aunque no coincide con el Finisterre romano de Galicia. Llegar a este icónico lugar tiene un coste de 6,5 € por el estacionamiento, y no es raro encontrarse con grandes multitudes, sobre todo en temporada alta.
El recorrido desde el punto de información hasta la punta dura poco más de 20 minutos por un sendero que atraviesa acantilados de 70 metros de altura, esculpidos por el viento y las olas. El paisaje es impresionante, rodeado de flora y fauna autóctona. Una gran estatua de mármol en honor a 'Nuestra Señora de los Naufragios' marca el final para muchos, aunque los más atrevidos pueden avanzar más allá, llegando a divisar el faro de la Vielle y, en el horizonte, la isla de Sein. El lugar ha sido declarado Gran Sitio Nacional de Francia.
🔵 Quimper: llegamos tarde y cansados, sobre las 19:00 horas. Quimper es considerada una parada estratégica durante una ruta por Bretaña en coche para muchos viajeros, pero a nosotros no nos llamó demasiado la atención. Cumplió como lugar de paso, pero no es un lugar al que volveríamos. Respecto a los lugares imprescindibles que visitar en Quimper apunta la Catedral de Saint Corentin, el Palacio Episcopal, el barrio de Locmaria, las casas medievales de entramado de madera y el paseo a orillas del río Odet.
➡️ Día 7: Concarneau - Quiberon - Carnac - Auray - Vannes
El séptimo día de la ruta por Bretaña en coche dejamos atrás el finisterre francés para recorrer el sur de la península hasta llegar a la ciudad de Vannes donde pasamos la noche. Por el camino visitamos la ciudad medieval fortificada de Concarneau, la península de Quiberon, los alineamientos de Carnac y el puerto medieval de Auray.
🔵 Concarneau: es una ciudad pesquera en una de las bahías más espectaculares de Bretaña. Fue durante siglos uno de los principales puertos de sardinas de Europa y hoy es el primer puerto atunero europeo. Si te gusta madrugar, merece la pena visitar el puerto a primera hora para presenciar la venta directa de pescado. La ciudad medieval fortificada, conocida como la Ville-Close, se alza sobre un islote rocoso y está rodeada de impresionantes murallas del siglo XVI, siendo uno de los lugares más visitados de Bretaña.
Nada más llegar, nos sorprendió el bullicio en el centro de la ciudad, causado por el gran mercado frente a la Ville-Close. Después de pasear por el mercado, donde pudimos comprar productos locales como quesos y panes tradicionales, nos dirigimos a la fortaleza. Impresionante y bien conservada, sus murallas y torres de granito nos transportan al pasado. Tras cruzar el puente que une la isla con el continente, exploramos las calles del interior, llenas de tiendas artesanales y restaurantes. Desde las murallas, se puede disfrutar de vistas panorámicas y dar una vuelta completa a la fortaleza.

🔵 Quiberon: la península de Quiberon, de 14 kilómetros de largo, ofrece un contraste único entre las playas salvajes y acantilados del oeste y las tranquilas playas de arena fina del este. Al inicio de la carretera central, se encuentra el Fuerte Penthièvre, con una cripta que recuerda a 59 franceses ejecutados en la Segunda Guerra Mundial.
El pueblo de Saint-Pierre es perfecto para disfrutar de pescado fresco en sus restaurantes. En la punta de la península se encuentra Quiberon, con espectaculares vistas del golfo de Morbihan. Cerca de allí, el castillo de Turpault, aunque privado, ofrece un paseo por la costa salvaje, con impresionantes olas rompiendo contra las rocas. La península también cuenta con un carril bici de 40 kilómetros y es ideal para practicar deportes acuáticos.
🔵 Carnac: en poco más de 30 minutos llegamos a Carnac, donde las señales nos guiaron hasta los famosos alineamientos de menhires. Nuestra primera parada fue en Le Menec, donde se encuentra el centro de información. El lugar estaba bastante concurrido, pero logramos aparcar en la carretera. La visita es gratuita, aunque hay la opción de montar en un tren turístico por 5 €, que en 50 minutos recorre los alineamientos mientras explica su historia.
Este monumento prehistórico, el más extenso del mundo, está compuesto por más de 3.000 menhires dispuestos en hileras que se extienden más de un kilómetro, abarcando una superficie de 40 hectáreas. Data de entre los siglos V y III a.C. y consta de tres grandes conjuntos: Le Ménec, Kermario y Kerlescan. Mientras paseábamos por los megalitos, no dejábamos de preguntarnos sobre su significado, ya que el misterio que rodea su función y origen sigue sin resolverse. Fue una de las visitas más sorprendentes y fascinantes de todo el viaje por la Bretaña francesa.

🔵 Auray: el tiempo se nos echaba encima después de disfrutar de los alineamientos de Carnac, pero decidimos hacer una parada en Saint-Goustan, el encantador puerto medieval de Auray, considerado uno de los más bonitos que ver en Bretaña. Una vez en el puerto, nos sorprendió su encanto: el puente de piedra de cuatro ojos, las casas bretonas de entramado de madera y el muelle que antaño fue un punto clave en el comercio de vino y cereal. Incluso Benjamin Franklin llegó a este puerto en su misión diplomática ante Luis XVI. Tras un paseo por el puerto y una cerveza en una terraza, volvimos al coche para dirigirnos a nuestro último destino del día.
🔵 Vannes: la capital de Morbihan es conocida por su ambiente animado, algo que pudimos comprobar al ver sus calles y terrazas llenas de gente. Aparcamos en un parking del puerto y, aunque la oficina de turismo estaba cerrada, decidimos explorar el casco histórico sin rumbo fijo.
Entramos en la ciudad amurallada por la puerta de Saint-Vincent, patrón de la ciudad, y paseamos por plazas como Deslices, Saint-Pierre, Henry IV y Bruslee, desde donde se puede salir del recinto amurallado y disfrutar de un tranquilo paseo por un jardín con vistas a la Torre du Connétable. Tras regresar a la ciudad fortificada, terminamos el día cenando en una terraza agradable cerca de la catedral. Con la jornada completada, volvimos al coche y nos dirigimos al hotel para descansar.
➡️ Día 8: Rochefort en Terre - Malestroit - Josselin - Paimpont
El último día recorriendo bretaña en coche madrugamos como de costumbre ya que nos esperaba una larga jornada de carretera hasta llegar a la ciudad de Nantes, donde pasamos las dos siguientes noches. Por el camino visitamos el precioso pueblo de Rochefort en Terre, Malestroit, el castillo de Josselin y Paimpont con su Bosque de Brocelianda.
🔵 Rochefort en Terre: habíamos escuchado maravillas sobre Rochefort en Terre y, al llegar antes de las 9 de la mañana, pudimos comprobar su encanto sin las multitudes. Ubicado en lo alto de un peñasco rocoso en el valle del Gueuzon, dejamos el coche cerca del castillo, ya que en verano el pueblo es peatonal, y caminamos por la Rue des Scourtets hacia el centro. La tranquilidad de pasear por sus calles adoquinadas, rodeadas de casas de granito y tejados de pizarra decorados con flores, hacía que el pueblo pareciera anclado en el medievo.
La Place du Puits fue mi rincón favorito, con sus casas de los siglos XVI y XVII perfectamente conservadas, adornadas con flores, y un pozo en el centro que añadía un toque especial. Continuamos paseando por las calles, llenas de tiendas artesanales, y llegamos a la Colegiata de Notre-Dame de la Tronchaye, un lugar que también merece una visita. En unas dos horas habíamos recorrido el pueblo, y antes de las 11 ya estábamos en camino hacia nuestro siguiente destino.

🔵 Malestroit: continuamos con otra joya medieval al llegar a Malestroit, una ciudad muy bien conservada con casas de varias plantas adornadas con espectaculares esculturas. Como es habitual en muchos pueblos bretones, nos recibieron con un mercado que ocupaba desde el aparcamiento hasta la plaza principal. Aunque no era tan animado como otros, destacaban algunos puestos, especialmente uno de mariscos a precios muy atractivos. Recorriendo las callejuelas del centro, nos detuvimos en el pórtico de la iglesia para admirar sus esculturas y llegamos hasta el canal.
🔵 Josselin: alrededor de las dos de la tarde llegamos a Josselin y aparcamos en una gran explanada cerca del centro. El casco histórico estaba lleno de vida gracias a un enorme mercado que atravesaba la calle principal y llegaba hasta las puertas del castillo de Josselin. Aunque disfrutamos probando comida local y comprando recuerdos, el bullicio nos impidió apreciar completamente la arquitectura y el encanto del pueblo. Músicos, magos y malabaristas también contribuían al animado ambiente del mercado.
Después de visitar la oficina de turismo, nos recomendaron subir a la torre Campanario para obtener unas vistas panorámicas del pueblo, el río y el castillo. Aunque no tuvimos tiempo para alquilar una barcaza y navegar por el río Oust, sí pudimos disfrutar de un paseo por sus orillas y admirar el exterior del castillo, propiedad de la familia Rohan, una de las dinastías más antiguas de Bretaña.

🔵 Paimpont: reservamos la tarde para explorar Paimpont y el bosque de Brocelianda, pero la experiencia fue decepcionante en comparación con el bosque de Huelgoat. Aunque es ideal para que los niños se adentren en las leyendas artúricas, para adultos carece de misterio. Antes de llegar, visitamos el castillo de Trécesson, una impresionante fortaleza medieval sobre un estanque, aunque solo se puede ver desde fuera. Ya en Paimpont, recorrimos la Tumba de Merlín y la Fuente de la Eterna Juventud, ambas desilusionantes. La única parada realmente destacada fue "Le Chêne à Guillotin", un árbol de 10 metros de circunferencia que desprendía un aura mágica. Terminamos la visita en el castillo de Comper, donde pudimos conocer más sobre las leyendas artúricas.
➡️ Fin de la ruta por Bretaña en coche: Día 9 y 10, Nantes y regreso a Zaragoza
El apasionante viaje por la Bretaña francesa llegó a su fín pero dedicamos un día para visitar la ciudad de Nantes. Aunque no forma parte de Bretaña por si decidís visitarla, apuntar el imponente Castillo de los Duques de Bretaña, un castillo medieval que alberga el Museo de Historia de la ciudad, y la majestuosa Catedral de San Pedro y San Pablo, una obra gótica impresionante. También es recomendable pasear por el Jardín de las Plantas, un oasis verde en el corazón de la ciudad, y descubrir las curiosas Máquinas de la Isla, donde criaturas mecánicas gigantes, como el famoso elefante, recorren las calles.
✍ Planifica tu viaje a la Bretaña por libre
Algo imprescindible siempre que se vaya a viajar al extranjero, a parte de llevar la Tarjeta Sanitaria Europea, es contratar un seguro de viaje. En Rutas en Coche nos aseguramos con Iati Seguros. Por ser nuestros lectores tenéis un 5% de descuento.
➡️ Dónde dormir: Hoteles durante la ruta por Bretaña en coche
Por si los queréis tomar como referencia os dejamos nuestros alojamientos durante la ruta en coche por Bretaña. De todos modos, como siempre decimos lo mejor es echar un vistazo en Booking y elegir el hotel que mejor se adapte a vuestras necesidades.
- Le Paris Brest en Rennes 130€ dos noches.
- Vert Monte Saint Michel por 66€ la noche.
- Duchesse Anne Dinan por 75€ la noche.
- Les Terrasses Chambre d´Hotes en Huelgoat por 65€ noche.
- Hotel Le Derby Quimper por 50€ la noche.
- Hotel F1 Vannes por 40€ la noche.
- Quick Palace Nantes La Beaujoire 130€ dos noches.
➡️ Cuánto cuesta viajar a la Bretaña por libre
Llegamos a la sección favorita de los lectores, conocer los gastos de la ruta por Bretaña en coche.
- Vuelos: - €
- Coche de alquiler con seguro: - €
- Hoteles: 556 €
- Seguro de viaje: 38 €
- Entradas a monumentos y visitas guiadas: 150 €
- Restaurantes y comida: 425 €
- Gasolina, aparcamientos y peajes: 485€
- Otros gastos: 60
En total el presupuesto del viaje a Bretaña fue de 1714 €, tocando a por persona a 857€.
✍ Información práctica para viajar a la Bretaña francesa
- La gasolina en Francia es mucho más cara que en España, es recomendable llenar el depósito justo antes de pasar la frontera. Hay gasolineras como las de E´Leclerc o Carrefour que tienen precios más baratos en comparación con otras estaciones de servicio. Eso sí, casi todas son de autoservicio.
- Comer en Francia es caro y vamos a una zona donde muchas de las paradas son en plena naturaleza. Recomiendo si se viaja en coche propio llevar una nevera de casa y comprar comida en los supermercados para tenerla disponible en cualquier momento. Cuando se viaja a un lugar es indispensable probar su gastronomía, pero también hay que contar con el presupuesto que tenemos. La mejor opción es comprar los productos en los mercadillos que hay por prácticamente todas las ciudades.
- En los restaurantes se puede pedir agua del grifo.
- Prestar atención a la hora para visitar los monumentos o comer en los restaurantes. Los restaurantes sirven de 12 a 2h, y en España estamos acostumbrados a comer más tarde. No os quedéis sin comer. En cuanto al horario de visita de los monumentos varía, pero en general, es de 10h a 18h, haciendo una pausa de 12h a 14h para comer.
- Hay baños públicos gratuitos por todas las ciudades.
- No hay que olvidarse de llevar la tarjeta sanitaria europea.
- Los hoteles, al menos en agosto son caros. Existe la opción por toda Bretaña, si se va a la aventura, de reservar casonas de la gente de los pueblos a un precio muy inferior, en torno a los 30€ con desayuno incluido.
- Las carreteras están muy bien para viajar en coche, pero también hay mucho peaje y además caro.
- Todas las ciudades turísticas tienen parking y caro, pero existe la posibilidad de aparcar siempre un poco mas lejos de forma gratuita.
- Cualquier época del año es buena para viajar a Bretaña. Para nosotros el verano es ideal al no hacer demasiado calor y no ser un destino turístico muy masificado.
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